viernes, febrero 24, 2006

PRINCESA




Digo, antes era tan feliz, toda una cachorra con ojos de dibujo chino que sigo teniendo, negra como el carbón, saltaba siempre por ahí moviendo la cola, pidiendo mimos, lamiendo las patas de las sillas, echándome en el sillón, entraba en los brazos de ella, traía la correa azul y me llevaba a dar una vuelta manzana. Ahora, cuando saca la correa azul es solamente para ir hasta el veterinario, yo salto, enferma, sucia y excitada igual, solamente por el hecho de abandonar algunas horas este rectángulo de baldosas mugrientas, los sillones llenos de pelos y los tachos donde tiran esa comida asquerosa.
Antes tenía un plato rosa, pero cuando llegó la bestia se comió mi tacho, empezó a crecer cada vez más, a romper todo y un día nos desalojaron al patio a las dos, ley pareja para todos, menos para mí.

Ya estoy muy cansada de correr, de saltar, de lamer…Lo único que hago es echarme en los rincones, comer talones, subir y bajar las escaleras para hacer un poco de ejercicio, a veces me siento en el escalón más alto y miro por la ventana, muevo la cola y la miro tirada en el sillón mirando tele, cambia de canal y me mira de reojo, sabe que la estoy mirando.

Nunca sé qué hacer, ladro a las moscas, como porotos sin gusto pero más baratos, toda la comida que tiran por la ventana la ataja la bestia y la devora, ya no me puedo acercar, ese animal no respeta ni a los mayores, me gruñe y a veces hasta me muerde la cola.

Algunos días, cuando me estoy acurrucando abajo de la banqueta para ser un bollo triste el resto del día aparece ella, me mira y dice con una sonrisa algo forzada “Hola, ¿qué pasa Prin?, ¿estás triste Princesa?”, se acerca, me acaricia la cabeza y parece como si estuviera a punto de largarse a llorar, sube la escalera y desaparece.

Ella sabe todo lo que me pasa, todo lo que era yo, lo que soy ahora, solamente un nombre negro que se mueve en silencio por el patio cuando no hay extraño, sabe que ya no queda mucho tiempo, sabe que quiere dejarme entrar como a los gatos malditos, pero no lo va a hacer, sabe que me quiere con el alma pero tiene otras cosas que hacer y la casa es muy chica, sabe que yo la quiero como siempre, pero espero que también sepa que muy posiblemente la próxima vez que traiga la correa azul para sacarme a pasear o a bañar…ya no pueda saltar.

Sueño mojado en blanco



Prólogo de sueños eléctricos,
Nostalgias dulces apretando el pecho,
Perdón por ser tan melancólica, es inevitable,
No sé a dónde quiero llegar,
Tampoco sé qué pedir,
Nada más claro que éste día,
Estas manos que ya no me sobran,
Estas imágenes guardadas entre intestinos mentales y pestañas,
Besos clavados en lo más perfumado del alma,
Y yo, todavía sin poder desabrocharme éstos labios.

Me encanta, me encanta estar así, pero necesito más...más de mí, ya no me alcanzo… Una foto atrás de la otra, algunas abajo y cada vez es todo más diferente,
Tanta suma,
Tanto pelo crecido y más claro,
Tanta claridad a veces me deja ciega…y a veces…a veces solamente me deja…me deja girando…me deja saltando, me deja gritando…


No sé qué hacer…
Estoy perfectamente sentada en una silla con cuatro patas y seis bigotes y una cola a rayas grises.

Llueve, después de tanto tiempo, y tantas veces que se viene repitiendo ese agregado…
Sigo hablando en primera persona al lado del ventilador más apagado que nuevo…
Las piernas que duelen,
La canción que se repite,
Los puntos que se suspenden…
Y las lágrimas que caen igual que las gotas pero bien condimentadas.

Nunca fui demasiado buena para nada, tampoco demasiado mala para todo…siempre rotando sobre un disco de colores, parada en el centro, una rueda de la fortuna que se frenaba cuando todos los tonos ya estaban mezclados.

¡Está bien que mis dientes estén torcidos! ¡Ya lo sé asqueroso! ¡Pero nunca voy a limar ese colmillo! ¡Es mío! ¡Mío, mío, mío! ¡Es tan mío como mi carne, como tus ojos! ¡Y te juro que si esa punta se aplana y las manchas de mis perlas amarillas desaparecen, van a nacer dos huecos negros en donde descansan por el momento tus ojos baratos! ¡Cerdo!

Salí corriendo de la entrevista vestida de novia y con un tul floreado en la cabeza, me desangraba por la boca, corría para el hospital debajo de la lluvia pero nunca llegaba.
Aparecí en un lugar con columnas y me tiré a llorar porque se me caían los dientes y ese ratón maldito ya no me dejaba ni un peso…
Llegué a un lugar con carpas y agua, estaba él reposando por ahí, se alejó en un tren y yo me quedé avergonzada por estar muda y haciendo muecas.
Cuando empecé a hablar me desperté, estaba cansada, el doble de dormida y la lluvia seguía entrando por las grietas de las paredes.

Un día algo mojado…

martes, febrero 21, 2006

FUEGO ROJO




Títulos nuevos, caras lavándose adelante del espejo, la multitud pidiendo a gritos más sangre,
Nosotros incorregibles, con las extremidades y las intimidades rotas y raspadas contra la alfombra y abajo de las gotas, hirviendo cada vez más.

Las bocas mutando en trompas de color celeste y apretadas como pasas de uva,
Salidas fáciles, vueltas cansadas, las picaduras de queso y palitos sensuales o palo risueño y entonado,

¡Tráiganme todos los vasos!
Se toma uno atrás del próximo casi sin respirar y se le cae sobre el pecho como una gota más de alcohol,
Me apantalla con el sombrero y canta canta al lado de una botella vacía,

“nena tu cabeza va a estallar, ya no tomes más”

Se calla y piensa en canción,

“pobre mujer azul que ya no es corpórea”

Se aleja medio tambaleante y con las tiras caídas a golpear el piano y algunas columnas,
La presión del enojo, lo frágil de las sábanas, y después…
La lluvia,
Los restos de diluvio van limpiando todos los huecos y a los ratones que se escondían en ellos,

Espía abajo de la frazada, se ríe y le aspira en el oído:

“Nena, tu dios es íntimo, pronto nena, llena el hueco, inventa un dios”

El azúcar disuelto en lágrimas con brillo después del sueño y todo sigue ahí,

Las ventanas cerradas con los cuerpos abiertos y enjuagados,
Las trompas que chorreaban acuarela celeste se desenroscan y terminan en risas de vino tinto,
Duermen abrazados para despertarse blancos y a veces estrellados.

“Y tal vez así sean las memorias,
Como sentirte de verdad,
Lo abarcas todo sin estar”

miércoles, febrero 08, 2006