martes, agosto 07, 2007

MANDARINA CLIMATIZADA

7/8/07
14:10
Hoy siento que caí a la tierra, qué hermosura, todo sobre lo que camino gira, siento que me puedo tirar a una pileta, calmada, delirante, desnuda, dar vueltas, tocar el fondo, encontrar piedras, perlas, copas, caracoles, plumas, mariposas, salir al exterior y estar rodeada de mandarinas no peladas que flotan en su propio jugo, a la deriva pero juntas, jugo de mandarina, naranjas, brillantes, hay flores entre las frutas y perfume, fresco, natural, liviano, cursi y despejado.
Hay cables sin electricidad que cuelgan como lianas para trepar y saltar de un extremo a otro y volver a caer en la pileta, limpia, pegoteada, dulce, llena, clara, suave, relamiéndome de lucidez, de hoy, de gajos, yendo, volviendo, estando, siendo yo, integrada, dirigida por mí.
El tiempo deja de ser un músculo que palpita y amenaza con atacarse, es un despertador que suena y no se reconoce ni molesta al lado del que sueña, y soñamos profundo, en pedazos de visiones, donde le pego con una espada negra y envainada a una mujer que es todas y ya ni existe, no la lastimo en plural ni por anticipado, ya no las mastico, ni corto y muerdo hasta que corre sangre. Ahora es un juego infantil, descarga mental, más relajada. Me río, tengo casi 12 años y soy algún primo menor enamorado de la chica con pantalones cortos y piernas largas que viene a visitar a mi hermana, y no paro hasta tirarla al piso y verla que se protege y se ríe con ese dolor estomacal que descarga tensiones, y sube y baja escaleras hasta desaparecer.
Suspiro aliviada y me levanto, esta vez las agujas rojas moviéndose y los números que señalan son un detalle más, al fin, el espiral asciende. Él todavía duerme, le abro los ojos y busco entre las pupilas, qué estará soñando, tendría que ver una pared blanca, hay un paisaje, parece el mar, una ventana, me concentro, la abro, entra viento y se despierta, me doy vuelta y me cruzo de brazos como si nunca hubiera espiado. ¡Ay! ¡Esta mañana es absolutamente imposible no rimar!