lunes, agosto 13, 2007

ÁRBOLES


10/8/07

Hay algo, algo entre las ramas y las hojas verdes de los árboles que me habla del mundo en su totalidad, de la existencia cuando el viento les mueve las copas, habla de una vida imperceptible entre las cosas, remota, necesaria, del zumbido que no desintegra, da forma, expande hasta liberar. Habla de cada montón de pasto que existe como un campo.
Veo que la tierra está enferma y miles de pájaros minúsculos vuelan sobre los edificios al atardecer, el Sol atrás de la fuente, bajando solamente para volver a subir.
Acepto que me da miedo la noche, que el día que fue se vuelva retorcido, la luz intermitente de la tarde, me asusta que los árboles que parecían pubis de mujeres suspendidos en el aire, sostenidos por ramificaciones invisibles, tengo miedo de que se vuelvan solamente formas retorcidas sin sentido, amenazantes hasta para pronunciar, tengo miedo de que las letras de las palabras se mezclen y desaparezcan y ya no pueda entender nada más, tengo miedo de que un viento agresivo mueva las copas de los árboles hasta volarlas, tengo miedo.
Tengo miedo de extrañar las partículas de polvo, de aire que flotan en los rayos del Sol. Algunas noches se ponen histéricas, imposibles, y las voces no se desprenden, la cabeza no se apaga y soy un árbol y mi pelo es la copa y llega el viento agresivo y mueve cada pelo como si fuera una letra hasta que se mezclan y desaparecen volando.
La tormenta se calma, ya no soy el árbol, soy el árbol y la tierra y las raíces y el aire y el viento y el agua de la lluvia que nunca cayó pero fluye y entonces quiero la claridad, quiero la claridad todavía cubierta de estrellas, no sentir que la resplandor se hunde, dejarme caer para flotar como las partículas de polvo que amo en la luz.
El criterio de explosión, que sea una laguna, voy a esperarte agitando los brazos con la piel muy blanca, y si por alguna razón, el mundo explota de imprevisto, o se ahoga, o empieza a caer en el universo y nuestras formas ya no son serenas, sé que algo va a seguir moviéndose entre las ramas de los árboles.